domingo, 15 de diciembre de 2013

Balance 2013

Bueno, bueno…¡qué título!,  la contabilidad no es de mi agrado. No encontré mejor terminología  para expresar sentimientos que  indefectiblemente vienen a mí de este 2013 y que en breve sera 2014.
Ni se termina, ni se va, ninguna fantasía mágica nos cambia el devenir cotidiano de la vida de 31 a 1°.
Un año finaliza, la última hoja del almanaque cae y como  cuaderno nuevo, otro calendario nos viene al encuentro .

 Me pregunté qué podría contabilizar en el “Balance” , diferentes a aquello que nos duele,  que nos alegra, que nos pasa a muchos y no encontré mejor expresado que la Introducción de “Damián” del escritor alemán Hermann Hesse ( año 1925). La misma que al leerla me hace sentir  que
”Mi historia no es agradable, no es dulce y armoniosa como las historias inventadas. Tiene un sabor a disparate  y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren seguir engañándose a sí mismos….”H :Hesse.

Comparto textual :

“ Quería tan solo intentar vivir lo que tendía a brotar espontáneamente de mí.
¿Por qué habría de serme tan difícil?”
                     
                                                                Introducción

Para contar mi historia tengo que empezar muy atrás. Si fuera posible, tendría que remontarme más, hasta los primeros años de mi infancia e incluso hasta la lejanía de mi procedencia.
Los poetas, cuando escriben novelas, acostumbran a actuar como si fueran Dios y pudieran dominar  totalmente cualquier historia humana, comprendiéndola y exponiéndola como si  Dios se la contase a sí mismo, sin velos, esencial en todo momento. Yo no soy capaz de hacerlo, como tampoco los poetas lo son. Sin embargo, mi historia me importa más que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia, y además es la historia  de un hombre: no la de un ser inventado, posible, ideal o no existente, sino la de un hombre real, único, vivo. Lo que significa un ser vivo, se sabe hoy menos que nunca, y por eso se destruye  a montones de seres humanos, cada uno de los cuales es creación valiosa y única de la naturaleza. Sino fuéramos seres únicos, sería fácil hacernos desaparecer del mundo con la bala de fusil, y entonces no tendría sentido contar historias. Pero cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de toda atención. En cada uno se ha encarnado el espíritu, en cada uno sufre la criatura, en cada uno es crucificado un salvador.
Pocos saben hoy qué es el hombre. Muchos lo presienten y por ello mueren más tranquilos, como yo moriré cuando haya terminado de escribir esta historia.
No puedo adjudicarme el título de sabio. He sido un hombre que busca y aún lo sigo siendo; pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino que comienzo a escuchar las enseñanzas que me comunica mi sangre.
Mi historia no es agradable, no es dulce y armoniosa como las historias inventadas. Tiene un sabor a disparate  y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren seguir engañándose a sí mismos.
La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin, los restos de su nacimiento, viscosidades y cáscaras de un mundo primario.
Unos no llegan nunca a ser hombres; se quedan en rana, lagartija u hormiga. Otros son mitad hombre y mitad pez. Pero todos son una proyección de la naturaleza hacia el hombre. Todos tenemos en común nuestros  orígenes, nuestras madres; todos procedemos del mismo abismo; pero cada uno tiende a su propia meta, como un intento y una proyección desde las profundidades.
Podemos entendernos los unos a los otros: pero interpretar es algo que solo puede hacer cada uno consigo mismo. “


Buen cambio de almanaque y a seguir en el  sendero.
Magdalena
Diciembre 2013

domingo, 7 de julio de 2013

Mi primer avistaje de Paris

Llegué ayer. El buen tiempo me acompaña.
Sobrevolar Paris de noche es una fiesta para los sentidos.

El descenso había comenzado, la noche oscura y cerrada se extendía sin horizonte.
Algunos caseríos iluminados semejaban  luciérnagas en su inmensidad.
De pronto … todo luz. Destellando   como  un enorme cofre de joyas doradas y perlas blancas.
¡ Impactante!

¡¡¡Paris, Paris !!!

Mis amigos me imaginan  recorriendo sus calles y en el Folies Bergere con un vestido negro escotado ,  tajos en sus costados , tacones aguja, una boa de plumas girando alrededor de mi cuello,y bebiendo champagna  en un descapotable con  Richard Gere …

¡¡¡Paris, Paris!!!
¡Primer mundo!. ¡Ciudad luz!

Estoy en un pequeñísimo  pueblo a 30 kilómetros del centro de París. No he visto deambular humano alguno.
Es la última casa de una callecita angosta sin salida.
Su fachada del siglo XVIII y en su interior  modernos ambientes con sofisticados artefactos de última generación.

Una disonante bocina se escucha con insistencia a las siete de la mañana.
El panadero anuncia su llegada.
Ella corre a comprar el pan .
El día ha comenzado .

Bajo por la  estrecha escalera caracol , acompasan mis pasos el crujir de su madera.
La mesa está servida. Me siento.
Biyú , se refriega en mis piernas, la alejo  disimuladamente…
Maulla pero  se va.
Unto una tostada y  Robespierre   salta certeramente sobre la mesa.
Ella le dice: - "Robespierre , sobre la mesa no".-
(como si algún gato acatase órdenes)

 Antoinette con sus patas sobre mi falda , llora, llora… ¡quiere mi tostada!
 Permanece a mi lado chumbando como peluche a pilas.

 El niño ha despertado. Ella  baja con él, le ofrece “todo” y  algo más para "criarlo sano ".
No se sabe qué desea…veo pasar trozos de tostadas,   mermelada, jugo , biberón ….
El infante, aún no satisfecho, emite  agudos gritos entrecerrando sus ojitos , intentando “exprimir ”una lágrima .
La situación está bajo su control.
 No opino, no… nada.
Rutina diaria hasta pasada la media mañana.

¡¡¡Paris, Paris!!!
¡Siete días en Paris!

Paseamos por los alrededores.
Le pregunta al niño:_ “¿tienes hambre?”_
Responde palabras indescifrables y su madre dictamina :
_“vamos a almorzar ”._
La teoría de “no traumar a los niños” continúa dentro del restaurante.
No opino. Solo veo esfumarse  los días y mis deseos de conocer París.

Dos días antes de mi partida Ella  me dice:
_ “Mañana y pasado te hago el City Tours por Paris. Iremos sin el auto"_
_ "Bueno "_ respondo resignada.

Primer día del City Tours:   
 Elementos a cargar, reemplazando el baúl del auto :

1-Un  carrito plegable, con enormes ruedas tipo camioneta 4 x 4 de nuevo rico argentino .
2-Un bolso por si se mea, por si tiene sed, por si tiene hambre, por si...por si…

En la estación de trenes el andén está cruzando las vías.
No hay escalera mecánica…
Me ofrece al niño .Él quiere con Ella .
Cargo el carro 4X4, el bolso de los "deseos", mi bolso, bajar y subir dos escaleras y al tren que viene lleno.
Luego el Metro de  escaleras interminables, la calefacción insoportable y  una multitud de gente desplazándose.
Un viaje interminable.
Al salir  a la superficie ,me engancho  en el molinete del ticket. La puerta rebota sobre mi en cada intento de avanzar. Alguien interviene liberándome de esa maraña.

¡¡¡¡PARIS!!!!, ¡¡¡¡PARIS!!!!

Ubicado al niño en el” 4x4” , la pregunta no se hace esperar:
 _¿"Tienes hambre?"_
Misma respuesta incomprensible , igual proceder :
_”Bueno ya comemos_” Se dirige a un restaurante…
¡¡Reacciono (finalmente) !!:  -“yo caminaré”-

En en una hora  y media finalizaría mi libertad.
 Visité Notre Dame a la  velocidad de la luz.
Compartí  una baguette, con las palomas sentada en la plaza .

Al encontrarnos ,propone visitar un museo.
-“¡¡ No, no,  solo quiero ver la torre Eiffel !!”-dije enfáticamente.
Ver la torre “e dopo morir”…

Idéntica   ceremonia de regreso.
Al día siguiente debíamos volver pero, yo había cerrado Paris, al menos en esas condiciones.
Mi avión saldría a la mañana siguiente, caso contrario, regresaría caminando.

¡¡¡Paris, Paris!!!

Paris  me espera, algún día, estoy segura.
No será con los tacones aguja, ni vestido negro escotado  con  tajos en sus costados, ni boa de plumas en mi cuello y  mucho menos con Richard Gere en el descapotable pero… será  con alguien que no tenga  un “4X 4” para cargar en el Metro…

                                                                                        María Magdalena Andaloro

viernes, 11 de enero de 2013

Cuando el Chat se asoma


Agotados  algunos intentos de comunicarse con la raza humana, especialmente con esos ejemplares masculinos que uno aspira encontrar y  parecieran haberse extinguido del escenario real, el Chat se asoma en las amplias posibilidades de la vida posmoderna. Alimenta la imaginación de encontrar  al  Cyber príncipe “azul” de nuestros sueños…ahora virtual y de color imprevisible.
Para este intento de conquista  no es necesario bañarse, perfumarse, enfundarse en encajes interiores solo basta encender el aparato, y acompañarse con una taza de café augurándole al trasero buena suerte para resistir horas frente a la pantalla.

Una noche de sábado, aburrida y sin saber qué hacer, luego de pasar  los ochenta y tantos canales de TV, sin detenerme en ninguno, recurrí a la PC decidida a  investigar  esta nueva forma de comunicación “humana” a través del monitor.
Ingresé en un Chat: “Edades 50 a 60 años”, escribí un nombre falso o“nick“.Esperé abriese la sala, albergando expectativas de entablar una charla interesante con gente de mi edad.
No. No fue así. Nadie respondió mi saludo. Esperé y espere, leyendo a toda velocidad las incoherencias que se escribían.
Volví a saludar , con letra mayúscula de imprenta. Alguien respondió:
-Hola CRISTAL( mi nick)-
-Hola , ¿qué tal?-respondí  -
-¿De qué hablan?. Soy nueva en esto.-
No obtuve respuesta. Nuevamente cambié la  letra .
MIAU MIAU respondió:-No te preocupes por entender de qué se habla-

Seguían entrando, saliendo , saludando, contestando. Esa era la comunicación  de 50 a 60 años …superaba al movimiento dadaísta de principios del siglo XX.
Pero como dice Joaquín Sabina: “…esa amante inoportuna que se llama soledad…”Aparece  y no es fácil  convivir con ella.
Seguí “chateando”.
Volví a entrar la noche siguiente .
Una de ellas,  ABEJITA FELIZ (nick) me llama en privado:
-CRISTAL, estoy muy triste le mentí a CÓNDOR OJOS DE VERDES. Le dije que tenía 30 años,  y mis medidas eran 90,60,100 .Insiste en conocerme.-
-¿ Y cuál es el problema ABEJITA FELIZ?-respondí inocentemente.
-Tengo 58 años, peso 80 kilos y siempre  fui una buena persona, no mentí jamás a nadie.-respondió con signos de admiración.
-Pero ABEJITA FELIZ esto es un juego. Todos mienten, no te preocupes. CÓNDOR DE OJOS VERDES tampoco dirá la verdad.-
-No. No CRISTAL, él quiere conocerme y siento culpa por haber mentido.-

¡Mi Dios , en que me había metido! 
Pobre ABEJITA FELIZ se lo había tomado seriamente  y  CÓNDOR DE OJOS VERDES era un pícaro , seducía a todas las  mujeres, las que ante  un nick masculino , atacaban como guerreros vikingos. 
Este  CÓNDOR se había subido a la cima.

Lo llamé en privado. Comencé a dialogar con él usando la técnica opuesta  de ABEJITA FELIZ .
Llegó la pregunta esperada :
  -CRISTAL ¿Cómo sos físicamente?-
-Gorda, fea, con canas y arrugas –respondí no tan alejada de la realidad etaria.
No me creyó . Siguió buscándome y yo respondiendo inteligentemente (¡¡¡¡primera vez!!!!).
Insistía en conocerme y  pasar a buscarme por mi casa en su auto.¡¡Ni loca!! Bueno …ni más loca de lo que estaba para seguir en el chat.
Insistió  sin tregua.
M i curiosidad fue seducida y acepté  conocernos  un sábado por la tarde en una confitería. Esa debilidad femenina…

Tardó en llegar.  Puntos en su contra.
 Me sorprendió leyendo “El extranjero” de Albert Camus cuando vi una silueta inmóvil parada del lado de afuera del ventanal. Levanté la vista  y…¡¡era tarde para huir!!.La tierra tampoco se abriría por lo que recurrí a mi sonrisa de “lady”
Cerré el libro señalando con una servilleta de papel  en la página que  le dispara el tiro al árabe.
 Me dije: - ¡¡ya está!!, relájate.

Frente a mí  un ejemplar  masculino morocho, de estatua mediana en descenso, algunas verrugas en su rostro  color  aceituna. Al sonreír dejaba ver el espacio de un diente faltante a modo de puerta de zaguán.
Cabellos laterales entrecanos remarcaban su rostro que continuaba a modo de autopista cubriendo la pelada.
Vestía remera oscura. Destellaban sobre sus hombros  copos de caspa como  nevada invernal , intercalándose  algún que otro pelo blanco, semejante una pintura abstracta de Kandinsky…
Pantalón azul de jean , de supermercado mayorista oriental y unas zapatillas plateadas  estilo teen agers  internauta.

Comenzó el monólogo . El sonido de su voz ronca , la puerta de zaguán que se dejaba entrever .
Yo sonreía, no se de qué, mientras abanicaba con mi mano sus bocanadas de humo del cigarrillo sobre mi cara.
Pidió al mozo un pebete de jamón y queso. Lo comió mientras seguía haciendo alarde de sus hazañas masculinas y  negocios. Números más números, dólares, pesos, autos, embarcaciones, bienes etc., etc.
Mi sonrisa se había congelado como  rictus perenne. Solo se modificó cuando comparó metafóricamente el tiempo que su hija tarda en gastar dinero, “igual  que lo que dura un pedo en una canasta” (nueva medida de tiempo desconocida por mí) .Frente a mí,  un miembro de la Real Academia Española New Age.

Cuando pude descongelar mi sonrisa y emitir sonido le dije:
-“debo irme, mis hijos y mis sobrinos  me esperan en casa”-
Momento entonces que desplegó  un pañuelo  de tela arrugado de su bolsillo trasero y se sonó la nariz como corneta de carnaval. Agregó inmediatamente :
 -“Te llevo”-.
Deseaba desaparecer, pero  sería peor si me negaba. Solicité me dejase en la panadería a unas cuadras de mi casa.
Subí al auto,  preparado estilo adolescente crónico.
 El trayecto me resultó interminable .
Frente a la panadería, siempre en su lenguaje culto, casi como el poema del Cid me dijo:
“ - yo te quiero voltear pero soy un caballero y no haré lo que vos no quieras. Soy de esos con quien podes dormir en mi casa y no tocarte un pelo.-”

 Automáticamente volvió a mi cara la sonrisa de lady. Estaba impactada.
 Abrí la puerta y me despedí : -“ nos comunicaremos por Chat”-respondí ante su insistencia por mi número telefónico.
Entré en la panadería  casi en estado de shock diciéndole a la empleada no recordar qué venía a comprar, mientras hacía tiempo.
¡Qué locura la mía!
Peor  que la de ABEJITA FELIZ llorando por su CÓNDOR DE OJOS VERDES… si lo viera al galán del chat…
No me cabe dudas soy un radiador de bichos extraños, hasta cibernéticamente.




                                                                                      

miércoles, 2 de enero de 2013

Cuarenta años no es nada…


  

 No era unos de mis mejores períodos, ya saben …las hormonas , la bendita liberación femenina, etc etc.
Entre nostalgias de un tiempo pasado y curiosidad, acepté asistir a la reunión de Ex -alumnas .

Abrí el guardarropas y como deshojando  margaritas di con el  vestido negro, único que resiste aún mis “cambios de crecimiento horizontales”.

Llegué puntual a la cita .
La mayoría de ellas estaban en el salón. Me alegré volverlas a ver,  a quienes logré  reconocer a simple vista.
Compañeras de la Sagradísima Escuela de Monjas ,  40 años después…

Una de ellas me saluda efusivamente repitiendo a viva voz :
-“Guacha estás igual”-
 (Mmm… solo reconocible, me dije a mi misma).
No lograba identificarla. Me hablaba sin signos de puntuación, casi sin respirar. Le respondía pausadamente con monosílabos y conceptos de carácter impersonales sintiéndome  Peter Sellers en el personaje del film  “ Desde el Jardín”.

La  mesa estaba servida , ornamentada con flores frescas de estación. Tentadores manjares ocupaban casi  su totalidad.
A la voz de: “Sírvanse”,  atacaron como termitas, primero de pie y luego sentadas a su alrededor .

La organizadora del reencuentro pidió silencio con voz de Maestra Normal Nacional ( título de egreso) y dijo:
“-Chicas, cada una cuente qué hicieron de sus vidas en estos años...-”
 (mis neuronas que hacían horas extras para este evento, declararon alerta rojo ).
Y al mejor estilo terapia de grupo, bocado mediante, se largó la sobremesa.

La primera que comenzó contó  sus tragedias con lujos de detalles, sin obviar ninguno. 
Realmente ninguno…
¿Será  solo ella? , pensé.
¡Error!,¡Error!,¡Error!.
Con increíble similitud y repetición siguieron las narraciones :
Hijos, nietos, maridos inmejorables , brillantes, exitosos ,enfermedades, etc., etc,etc.
Salvando las distancias y  tragedias: una clonación masiva de La Familia Ingalls,
( serie televisiva de hace un par de años).
La rueda seguía avanzando lentamente. Muy lentamente…

Se avecinaba mi turno. ¡¿Qué contaría?!
Mis tragedias las había reciclado , como decía mi abuela:
 -” archivalas en  el galpón del fondo-”
 (esos galponcitos de chapa de zinc de las casas grandes de barrio, donde iban a parar cuánto objeto podía ser de potencial utilización y otros que esperaban su turno para …quién sabe para qué.)

Mis hijos, emprendieron su vuelo
No pondría sus logros como estandarte en mi vida.
La elección de ser mejores personas no depende de la acumulación de títulos , cuentas bancarias , situaciones materiales, etc., etc.,etc.
Los maridos… el matrimonio. En 40 años  el “color de rosa “ se destiñe un poco…

Siguieron sus relatos personales, tal como nos metieron en la cabeza : “cuanto más sufrimiento mejor ,el cielo será la recompensa…”

Intentaba no escuchar ,imaginándome  en desbordadas bacanales del “infierno”.
Hasta alguien dice : “-¡yo tengo un amante!-”
¡Qué bueno!¿Estaremos por entrar al “infierno”?- pensé -  si el resto de esta catarsis  sigue  así. ¡Me quedo!.

El grupo se rió. Quizá por compromiso. Sin saber qué decir  a esta “anomalía” de quién aburrida de tanto  culebrón, se atrevió a intentar cambiar el clima o…quizá a compartir su realidad.
La risa solo  duró unos minutos , pasando  a la siguiente tragedia…

Estoicamente me quedé hasta el final, preguntándome a mí misma: “- ¿qué hago acá?”-


                                                                                                María Magdalena Andaloro
                                                                                              
                                                                                                               

Dedicado a Graciela Fierro, mi muy querida amiga y compañera de la escuela primaria, secundaria, de la vida; quien partió tempranamente peleandole a la vida su vida misma.
Entre tantos momentos compartidos, nos divertía asistir a estas reuniones de egresadas.
Nos retirábamos antes con alguna excusa “importante” que hábilmente improvisaba , previa mirada cómplice .
Nuestra  velada seguía “arreglando el mundo” y  riéndonos de nosotras mismas.
Nada ha cambiado desde entonces como si las vidas se hubiesen congelado en el discurso sacrificial .
Me faltabas vos.

martes, 11 de diciembre de 2012

Dermatólogo y botox


En una de esas pasadas frente al espejo, me detuve más tiempo de lo habitual y con carácter de urgente decidí consultar a un dermatólogo.
Busqué en cartilla médica  y  tomé la cita.

Al verlo no dudé un instante que era un “plástico”, me refiero al trabajo estético.
Su rostro tensado al máximo , casi sin arrugas..
Cabello  negro, similar la tinta china con la que de niña calcaba mapas con plumin .
¡¡¡No hagan cuentas, también soy mayorcita ...el espejo acusó recibo!!!!

 Mi abuela decía : - Se pasó “la Carmela”-
  
-Sra. ¿qué la trae por aquí?-( preguntó mientras miraba su super celular de ultimísima .generación…).
-Dr. Me noté algunas arrugas en el rostro y quisiera una crema - ("algunas"....)
-Sra.¡¿cómo me pide una crema?!. Tengo algo que le sacará diez años  y se verá muy   bien.-

A veces me pregunto , porqué  me empeño en no escuchar mis voces internas que me sacan tarjeta amarilla. en la primera impresión.

- ¿Qué Dr.?-
-¡¡¡Una sustancia maravillosa!!!-mi querida Sra.”- (Mmmm ….resonaba el dicho de mi abuela : “cuando el diablo te acaricia, señal que quiere el alma”...o sus honorarios.). Botox. Una aplicación inyectable en cada  una de estas zonas-
Tomaba mi rostro  con sus manos frente al espejo, estirando “cada zona” que consideraba necesaria rejuvenecer.
Solo con la tensión ejercida en mi rostro me veía un extraño ser .

_-“Dr. ¿ cuánto cuestan estas aplicaciones? “-
Pregunté a  modo de  liberarme  de esa situación  indeseada y casi violatoria .
Solo quería  una crema.

-Sra.  nada honeroso y que no  pueda pagarme-
-¿Cuánto Dr.?- (deseaba huir)
-Cada aplicación 850 dólares, poca plata-
-Y …¿cuántas necesitaría ?-
-Una cada cuatro meses aproximadamente. ¿Cuándo quiere comenzar?-
¡Mierda ¡
-Déjemelo pensar y le respondo- respondí tal como mi madre me educó…
-Pida hs. y comenzamos –
 ¡¡Ni loca!! Ya terminamos ni bien lo vi.
-Lo pensare Dr. y le prometo regresar-

A duras penas se resignó y pude salir de ese consultorio subrrealista o realista posmoderno , sin crema alguna y calculando los costos de envejecer estirada : 850dólares  cada cuatro meses en un año serían 3.400 dólares equivalente a un pasaje  a París como la Tortuga Manuelita (María Elena Walsh…)

                   
                                                                              
                                                                                      María Magdalena Andaloro 2012 


martes, 23 de octubre de 2012

De regreso

                                               

Estoy de regreso.No me fui de viaje, ni a ninguna parte.
He estado habitando silenciosamente mi persona y no está mal.
Tiempos, tiempos para pensar,para no exigirse nada más que estar con uno mismo, lo cual no significa aislamiento sino darse tiempos personales.Esos mismos que hacen florecer  las plantas y madurar su fruto.
No somos muy diferentes a  la naturaleza y posiblemente , sentirnos parte de ella nos haga un poco más humildes observando sus ciclos y respetando los nuestros.
Quiero regresar con un artículo que llegó a mi  "casualmente".
Deseo compartirlo con ustedes , voces que hablan por nosotros en un profundo balance y deseo interior.
Un abrazo
Magdalena


                                               "Necesito poco"


Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista y escritora española: Ángeles Caso

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas
O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso.
O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio.
Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad.
Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera.
Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos.
Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante.
A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas.
A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos.
Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. 
Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno.
Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería.
No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. 
Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí.
Sólo quiero eso. 
Casi nada.
O todo.

miércoles, 11 de abril de 2012

Siluetas Difusas


Un mundo de siluetas difusas esboza mi memoria.
Un mundo perdido en las tinieblas del olvido, del dolor. Borrosas imágenes del pasado llegan a mi mente sin poderlas atrapar ni un solo instante. Son fantasmas furtivos, solo fantasmas sin morada como fotogramas velados, casi imperceptibles. Familiares y a la vez desconocidas.
Vuelvo a ellas. Una y otra vez. No las reconozco .
_”Haga un esfuerzo. Debe recordar.”
_ “Recuerde, por favor,  recuerde”._
Esa voz imperativa, penetrante, inquisidora. Altera mis sentidos, acelera mi corazón, un sudor frío ,pegajoso recorre mi cuerpo encerrándolo en una desolada noche de invierno.
El viento helado se filtra por el vidrio roto de la ventana.Enfría mi rostro, arrasa cuanto encuentra a su paso. Arrasó conmigo misma.
No sé quién soy, ni como me llamo, qué hago aquí, de dónde vengo, hacia dónde voy. Vacío en mi interior y afuera  un mundo temerario, de  ruidos ensordecedores, gente sin rostro, que quizá tampoco sepan hacia dónde van.


Dicen que hace días estoy aquí, que me niego  a colaborar.Permanezco sentada ,con la mirada perdida, frente a la ventana que da al jardín trasero.
Añosos árboles entrecruzan sus ramas semi desnudas en el cielo gris, plomizo, amenazante y frío.
El pasto crece descontrolado y libre en olvidados canteros de cemento bordeando un camino de rotas baldosas que, al bifurcarse conduce a la entrada principal de diferentes pabellones. Grises ,oscuros, de altas paredes enmohecidas  y  revoques a medio caer. Sus ventanas misteriosas, enrejadas, sin vida no traslucen movimiento alguno, sucios vidrios las tornan esmeriladas.
Imagino tras ellas sigilosas sombras habitando cuerpos sin almas, como el mío.
Mi mirada se distrae  por el ruidoso paso del tren sobre el puente de hierro.
Vuelvo. A lo lejos, ese jardín donde  gatos y roedores conviven en espacios y tiempos preestablecidos. Latas y desperdicios esparcidos le dan color al escaso pasto que sobrevive en este mundo de olvido. Un mundo olvidado. Circunbala su perímetro un muro gris sin horizonte.
Miro por la ventana. El vidrio está roto. A veces no siento frío. Ese paisaje impregna diariamente mi retina. Busco algún retazo de historia que pueble mi memoria. Mis sentidos se detienen en este mundo nuevo que habito. Lo rechazo y me seduce a la vez


Dicen que hace tiempo estoy aquí.
Me encontraron una fría y soleada mañana de Agosto durmiendo en un banco del Rosedal, cubierta con una capa de paño.
Tardé en despertar. El guardián dió parte a la policía. Sirenas ensordecedoras se acercaban mientras en mi interior vibraba fuertemente  una  estampida de disparos, como si yo misma los ejecutase.
Pidieron  mis documentos. No tenía. Preguntaron mi nombre. No lo recordaba. Domicilio. Desconocía mi procedencia. 
 -“Sra. debe acompañarnos”-.
No opuse resistencia. Un fatigoso interrogatorio y un destellante flash plasmaron mi nueva identidad: “N.N”
Desperté sobre una camilla vestida  con un trajecito  rosa Chanel, zapatos de taco negro de fina cabretilla y una blusa de seda.
Voces, murmullos, imágenes borrosas. Mi mente era un blanco sin registro alguno. Resonaban en mis oídos dos fuertes impactos de arma de fuego y ese sudor frío, pegajoso, nuevamente recorría mis sentidos.
Miré a mi alrededor. Una habitación gris, lúgubre, despojada de identidad alguna era mi nueva morada.
Me levanté, dirigiéndome hacia la ventana. Da al jardín trasero. Gruesas rejas la separan del exterior. Quise revelarme. Huir. Traspasé el vidrio con un fuerte golpe de puño. La sangre saltó a borbotones, coloreando mi ropa y cuanto estaba alrededor.
No sé cuanto tiempo dormí, no sé si es un sueño, no sé quién soy.


Dicen que he perdido la memoria. Solo resta esperar. Esperar que ese mundo de siluetas difusas, oscuras que me habitan ,dejen entrar la luz.
Diariamente se repite la cita con el psiquiatra. Me siento frente a él. Lo miro. Me mira. Toma su carpeta, la abre y repite lo ya dicho. Pregunta aquello que no tengo respuesta alguna.
Vuelvo a la habitación. Me siento frente a la ventana. Tiene el vidrio roto todavía, pierdo la mirada largas horas  frente a ella.
No sé cuanto tiempo ha pasado, quizá haya envejecido. Sí sé que decidí morir bajo una de las múltiples formas de hacerlo: permanecer en mi cuerpo vacío, mi alma se ha ido hace mucho tiempo. Él carece de huellas, de rastros, de registros ,de memoria. Mis ojos silenciosos observan esos  fantasmas ya familiares.
Anoche tuve un sueño. Lo recuerdo con tanta claridad como si hubiera estado allí:
“Una tarde de Agosto, llegué a mi casa más temprano del horario habitual. Me sentía feliz, la noticia tan esperada se había confirmado. Deseaba estar deslumbrante. Subí a mi cuarto. Abrí la puerta…Ahí estaban sobre la cama: entrelazados, desnudos, en un coito inseparable, traicionero, desgarrador. 
Sus rostros desencajados, sus miradas desorbitadas, sus cuerpos inmóviles. 
Mi amado Juan y Ana .
Mi marido y mi única hermana.
La sangre  se deslizaba lentamente. Un débil hilo llegó hasta mis zapatos de taco de cabretilla negra dejando una mancha casi imperceptible.
Pausadamente, sin molestarlos, abrí el placard. Saqué la blusa de seda negra italiana, que él me había regalado en el último viaje. Me la puse, deslizándose con dificultad por mi  torso húmedo empapado de un sudor frío, pegajoso.
Descolgué el trajecito rosa Chanel, aún estaba con la funda de la tintorería. Es el que mejor me queda, protagonista silencioso de importantes momentos. Me lo puse. Miré mi figura en el espejo, retoqué el rouge de mis labios.
Abrí la otra puerta del placard. Tomé la capa de paño, la acomodé prolijamente en mi brazo izquierdo .
Al llegar a la planta baja prendí el último botón del saco frente al espejo del ascensor…”


                                                                                                        Septiembre de 2001