domingo, 7 de julio de 2013

Mi primer avistaje de Paris

Llegué ayer. El buen tiempo me acompaña.
Sobrevolar Paris de noche es una fiesta para los sentidos.

El descenso había comenzado, la noche oscura y cerrada se extendía sin horizonte.
Algunos caseríos iluminados semejaban  luciérnagas en su inmensidad.
De pronto … todo luz. Destellando   como  un enorme cofre de joyas doradas y perlas blancas.
¡ Impactante!

¡¡¡Paris, Paris !!!

Mis amigos me imaginan  recorriendo sus calles y en el Folies Bergere con un vestido negro escotado ,  tajos en sus costados , tacones aguja, una boa de plumas girando alrededor de mi cuello,y bebiendo champagna  en un descapotable con  Richard Gere …

¡¡¡Paris, Paris!!!
¡Primer mundo!. ¡Ciudad luz!

Estoy en un pequeñísimo  pueblo a 30 kilómetros del centro de París. No he visto deambular humano alguno.
Es la última casa de una callecita angosta sin salida.
Su fachada del siglo XVIII y en su interior  modernos ambientes con sofisticados artefactos de última generación.

Una disonante bocina se escucha con insistencia a las siete de la mañana.
El panadero anuncia su llegada.
Ella corre a comprar el pan .
El día ha comenzado .

Bajo por la  estrecha escalera caracol , acompasan mis pasos el crujir de su madera.
La mesa está servida. Me siento.
Biyú , se refriega en mis piernas, la alejo  disimuladamente…
Maulla pero  se va.
Unto una tostada y  Robespierre   salta certeramente sobre la mesa.
Ella le dice: - "Robespierre , sobre la mesa no".-
(como si algún gato acatase órdenes)

 Antoinette con sus patas sobre mi falda , llora, llora… ¡quiere mi tostada!
 Permanece a mi lado chumbando como peluche a pilas.

 El niño ha despertado. Ella  baja con él, le ofrece “todo” y  algo más para "criarlo sano ".
No se sabe qué desea…veo pasar trozos de tostadas,   mermelada, jugo , biberón ….
El infante, aún no satisfecho, emite  agudos gritos entrecerrando sus ojitos , intentando “exprimir ”una lágrima .
La situación está bajo su control.
 No opino, no… nada.
Rutina diaria hasta pasada la media mañana.

¡¡¡Paris, Paris!!!
¡Siete días en Paris!

Paseamos por los alrededores.
Le pregunta al niño:_ “¿tienes hambre?”_
Responde palabras indescifrables y su madre dictamina :
_“vamos a almorzar ”._
La teoría de “no traumar a los niños” continúa dentro del restaurante.
No opino. Solo veo esfumarse  los días y mis deseos de conocer París.

Dos días antes de mi partida Ella  me dice:
_ “Mañana y pasado te hago el City Tours por Paris. Iremos sin el auto"_
_ "Bueno "_ respondo resignada.

Primer día del City Tours:   
 Elementos a cargar, reemplazando el baúl del auto :

1-Un  carrito plegable, con enormes ruedas tipo camioneta 4 x 4 de nuevo rico argentino .
2-Un bolso por si se mea, por si tiene sed, por si tiene hambre, por si...por si…

En la estación de trenes el andén está cruzando las vías.
No hay escalera mecánica…
Me ofrece al niño .Él quiere con Ella .
Cargo el carro 4X4, el bolso de los "deseos", mi bolso, bajar y subir dos escaleras y al tren que viene lleno.
Luego el Metro de  escaleras interminables, la calefacción insoportable y  una multitud de gente desplazándose.
Un viaje interminable.
Al salir  a la superficie ,me engancho  en el molinete del ticket. La puerta rebota sobre mi en cada intento de avanzar. Alguien interviene liberándome de esa maraña.

¡¡¡¡PARIS!!!!, ¡¡¡¡PARIS!!!!

Ubicado al niño en el” 4x4” , la pregunta no se hace esperar:
 _¿"Tienes hambre?"_
Misma respuesta incomprensible , igual proceder :
_”Bueno ya comemos_” Se dirige a un restaurante…
¡¡Reacciono (finalmente) !!:  -“yo caminaré”-

En en una hora  y media finalizaría mi libertad.
 Visité Notre Dame a la  velocidad de la luz.
Compartí  una baguette, con las palomas sentada en la plaza .

Al encontrarnos ,propone visitar un museo.
-“¡¡ No, no,  solo quiero ver la torre Eiffel !!”-dije enfáticamente.
Ver la torre “e dopo morir”…

Idéntica   ceremonia de regreso.
Al día siguiente debíamos volver pero, yo había cerrado Paris, al menos en esas condiciones.
Mi avión saldría a la mañana siguiente, caso contrario, regresaría caminando.

¡¡¡Paris, Paris!!!

Paris  me espera, algún día, estoy segura.
No será con los tacones aguja, ni vestido negro escotado  con  tajos en sus costados, ni boa de plumas en mi cuello y  mucho menos con Richard Gere en el descapotable pero… será  con alguien que no tenga  un “4X 4” para cargar en el Metro…

                                                                                        María Magdalena Andaloro

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