miércoles, 2 de enero de 2013

Cuarenta años no es nada…


  

 No era unos de mis mejores períodos, ya saben …las hormonas , la bendita liberación femenina, etc etc.
Entre nostalgias de un tiempo pasado y curiosidad, acepté asistir a la reunión de Ex -alumnas .

Abrí el guardarropas y como deshojando  margaritas di con el  vestido negro, único que resiste aún mis “cambios de crecimiento horizontales”.

Llegué puntual a la cita .
La mayoría de ellas estaban en el salón. Me alegré volverlas a ver,  a quienes logré  reconocer a simple vista.
Compañeras de la Sagradísima Escuela de Monjas ,  40 años después…

Una de ellas me saluda efusivamente repitiendo a viva voz :
-“Guacha estás igual”-
 (Mmm… solo reconocible, me dije a mi misma).
No lograba identificarla. Me hablaba sin signos de puntuación, casi sin respirar. Le respondía pausadamente con monosílabos y conceptos de carácter impersonales sintiéndome  Peter Sellers en el personaje del film  “ Desde el Jardín”.

La  mesa estaba servida , ornamentada con flores frescas de estación. Tentadores manjares ocupaban casi  su totalidad.
A la voz de: “Sírvanse”,  atacaron como termitas, primero de pie y luego sentadas a su alrededor .

La organizadora del reencuentro pidió silencio con voz de Maestra Normal Nacional ( título de egreso) y dijo:
“-Chicas, cada una cuente qué hicieron de sus vidas en estos años...-”
 (mis neuronas que hacían horas extras para este evento, declararon alerta rojo ).
Y al mejor estilo terapia de grupo, bocado mediante, se largó la sobremesa.

La primera que comenzó contó  sus tragedias con lujos de detalles, sin obviar ninguno. 
Realmente ninguno…
¿Será  solo ella? , pensé.
¡Error!,¡Error!,¡Error!.
Con increíble similitud y repetición siguieron las narraciones :
Hijos, nietos, maridos inmejorables , brillantes, exitosos ,enfermedades, etc., etc,etc.
Salvando las distancias y  tragedias: una clonación masiva de La Familia Ingalls,
( serie televisiva de hace un par de años).
La rueda seguía avanzando lentamente. Muy lentamente…

Se avecinaba mi turno. ¡¿Qué contaría?!
Mis tragedias las había reciclado , como decía mi abuela:
 -” archivalas en  el galpón del fondo-”
 (esos galponcitos de chapa de zinc de las casas grandes de barrio, donde iban a parar cuánto objeto podía ser de potencial utilización y otros que esperaban su turno para …quién sabe para qué.)

Mis hijos, emprendieron su vuelo
No pondría sus logros como estandarte en mi vida.
La elección de ser mejores personas no depende de la acumulación de títulos , cuentas bancarias , situaciones materiales, etc., etc.,etc.
Los maridos… el matrimonio. En 40 años  el “color de rosa “ se destiñe un poco…

Siguieron sus relatos personales, tal como nos metieron en la cabeza : “cuanto más sufrimiento mejor ,el cielo será la recompensa…”

Intentaba no escuchar ,imaginándome  en desbordadas bacanales del “infierno”.
Hasta alguien dice : “-¡yo tengo un amante!-”
¡Qué bueno!¿Estaremos por entrar al “infierno”?- pensé -  si el resto de esta catarsis  sigue  así. ¡Me quedo!.

El grupo se rió. Quizá por compromiso. Sin saber qué decir  a esta “anomalía” de quién aburrida de tanto  culebrón, se atrevió a intentar cambiar el clima o…quizá a compartir su realidad.
La risa solo  duró unos minutos , pasando  a la siguiente tragedia…

Estoicamente me quedé hasta el final, preguntándome a mí misma: “- ¿qué hago acá?”-


                                                                                                María Magdalena Andaloro
                                                                                              
                                                                                                               

Dedicado a Graciela Fierro, mi muy querida amiga y compañera de la escuela primaria, secundaria, de la vida; quien partió tempranamente peleandole a la vida su vida misma.
Entre tantos momentos compartidos, nos divertía asistir a estas reuniones de egresadas.
Nos retirábamos antes con alguna excusa “importante” que hábilmente improvisaba , previa mirada cómplice .
Nuestra  velada seguía “arreglando el mundo” y  riéndonos de nosotras mismas.
Nada ha cambiado desde entonces como si las vidas se hubiesen congelado en el discurso sacrificial .
Me faltabas vos.

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