Mis hormonas decidieron abandonarme en lo
mejor de mi vida, no solo dejándome el alma herida y espinas en el corazón
(como el tango) sino, también abriéndole
la puerta, sin admisiones, a
innumerables síntomas de futuras catástrofes físicas .
Mi historia es similar a la de muchas mujeres, a
diferencia que mi mente de “niña” inquieta y desbordante de vitalidad me lleva
a aceptar poco, resignarme nada y curiosear siempre, motivo suficiente para
toparme personas y ambientes
insospechados.
Mi abuela me decía :“Siempre hay algo
nuevo bajo el puente “ .
Soy de
esas plantas crecidas con todo tipo de abono , hasta los deshechos
nutrieron mi persona llevándome a ser simplemente diferente.
Nací en la segunda mitad
del siglo XX.
Sobreviví a los vaivenes de la humanidad,
del capitalismo, de la globalización, de un mundo que pasó de la utopía
sesentista a genocidios de todo tipo ,en nombre de la paz. Y aquí estoy ,“ en
lo mejor de mi vida” despidiendo a mis
hormonas, agradeciéndoles sus buenos servicios en un póstumo homenaje.
Nos conocimos hace cincuenta y tantos años.
Compañeras inseparables en mi sano
crecimiento, sin anomalías mediante.
Prolijas, cumplidoras, ordenadas,
maravillosas.
Supe de ellas con la primera menarca ,
cuando mi madre enumeró los peligros que asechaban a esa actividad hormonal :
-No tener contacto con varón alguno. Ni
siquiera tocarlos so peligro de embarazo
y pérdida de la tan valorada virginidad.
-No bañarme porque se “cortaba”( ¿cómo la
mayonesa…?)
-No exponerme al sol porque subía la
sangre a la cabeza y el peligro era mortal.
-No hacer actividad física, no…no…no…
Tantas advertencias apocalípticas en mi
adolescencia me llevaron a pensar porqué las hormonas me obligaban a mestruar ,
si era casi como hoy ir de vacaciones a Bagdad.
Sorteando todos esos posibles males,
ellas comenzaron a hacerse sentir ante
el enamoramiento con el sexo opuesto.
Entonces ,fue que cobró protagonismo el himen
sano, trofeo de la virginidad, orgullo y diferenciación de “buenas chicas”…
Debí reprimir su normal actividad cuando
aleteaban como mariposas mis instintos.¡Pobres hormonas! También adolescían de juventud.
Cuando finalmente las liberé, pronto
contraje enlace como correspondía a mis tiempos.
Ellas acompañaron la vida : tres bellos
embarazos y dos tetas nutricias desbordantes .
Fueron mis aliadas desde el anonimato sin
ocasionarme problema alguno ,pese a
no tenerlas nunca en cuenta, hicieron su
trabajo a la perfección.
Pero de pronto, bueno…no tan de pronto ,casi
medio siglo después, deciden partir sin previo aviso. ¡Abandonarme! Evento que
no estaba en mis planes, solo en los libros.
No sé muy bien cuándo comenzó. Quizá hace
unos añitos cuando mi ánimo bajaba y subía a modo de montaña rusa del primer
mundo.
Cuando algunos dolores articulares me llevaron
a sesiones de kinesiología.
Quizá cuando de ser un esbelto spaghetti
, mi figura se transformó en un mostachol escala humana o cuando por las noches despertaba con
los ojos como el dos de oro sin poder retomar el sueño.
Quizá cuando…quién sabe cuando.
Ahora , se hicieron escuchar a modo de protesta piquetera de este Bs As
del siglo XXI, obligándome a realizar “un tours médico” sin descanso.
Finalmente uno de los diversos especialistas dijo: “veamos el nivel
hormonal”.
¡Cuánto me alegré y distendí al saber que
dicho análisis había dado para el carajo!.
La liebre de mis males había saltado finalmente : las hormonas declararon Menopausia.
La liebre de mis males había saltado finalmente : las hormonas declararon Menopausia.
Corrí a mi analista, que a esta altura
del tours , ya no sabía que diablos somatizaba y le dije alegre y aliviada:
-¡Son las hormonas!-
Luego de relajarse porque su paciente no
ponía la “locura” en el cuerpo sino que se debía a un proceso biológico normal
me dijo:
“_Hay
un libro muy bueno sobre menopausia escrito por la Dra….._”
Entré y salí de las librerías sin más
respuesta que : -está agotado-.
Finalmente dí con un único ejemplar
remanente después de caminar sin descanso bajo el sol del verano porteño.
Esperé que lo trajeran como si fuera cuestión de vida o muerte.
Un libro de tapa dura, papel ilustración,
edición de lujo, buenas fotos de colores saturados, cocido y a solo ocho pesos, un verdadero regalo. Pagué y salí
de allí como si hubiese descubierto América quinientos años después.
Sin esperar llegar a casa , lo abrí en el
colectivo.
En
la tapa la foto de la autora, una Dra.
que por sus facciones ya era menopáusica
en 1998, fecha de edición.
Sonreía y lucía una cirugía facial que
transformaba sus rasgos de origen inglés en nipona, pero se la veía feliz y
agradecida por la compra de otro ejemplar.
En lo mejor de mi vida llega esta
interesante bibliografía sugerida por el máximo referente masculino que
concentra a todos los hombres de la vida de una mujer en uno: el terapeuta.
¡¿Cómo no leerlo?!
Página 46 : un gráfico con una” imagen
femenina de la que salen flechitas azules ¡de todas partes del cuerpo! indicando el conjunto de síntomas de la
menopausia”.
¡
Apocalíptico !
Página 56 : la foto de una mujer menopáusica
desnuda, diciendo que “pese a los cambios físicos hay estímulos sexuales,
acompañado con una lista de molestias en el coito”
(
no anexa nómina de voluntarios maduros…)
Página 181: Sexualidad. Una vida de
satisfacción. Tratamientos naturales para la salud vaginal: “Aplicación local
de un yogut durante no menos de dos horas con un tampón de retención. Previene
las infecciones (Lacto-bacillus acidohilus, bacteria viva).”
No aclara si debe ser entero o
descremado, con frutas, cereales o sin ellos, en envase de plástico o de
vidrio…
Seguí y seguí leyendo. Mirándo esas
interesantes fotos de huesos con osteoporosis semejantes a una pintura
abstracta , fibromas uterinos, cánceres de cuantas partes uno desee, etc, etc
hasta dar con un capítulo llamado :
“Actitudes Positivas: alimentos y nutrientes saludables”¡ Qué alivio, algo
bueno pasa !
Entre
tanta tragedia cerraba el libro y me encontraba nuevamente a la Dra.
mirándome con ojos de sorpresa congelados
y su cabello prolijamente peinado.
Fue entonces que decidí enviarle un
e-mail a mi “brillante terapeuta”:
“Querido terapeuta:
conseguí el libro
que me recomendaste, luego de una búsqueda obsesiva. Lo leí. ¿ Me suicido con
él a mi lado o lo regalo antes a alguna amiga menopáusica?
He llegado a la conclusión que la menopausia
es un sismo intensidad nueve de
la escala Mercalli y que si sobrevivo a ella seré
una diosa pero…vieja!!!!!!”
Respuesta:
“Querida paciente :
los dioses no envejecemos. Ánimo y adelante.
Un cariño .
Tu terapeuta”
María Magdalena Andaloro
Marzo 2005
(“ Los dioses no envejecemos”, solo cumplimos años…)
Marzo 2005
(“ Los dioses no envejecemos”, solo cumplimos años…)
Pasé por la invitación y me gustó como escribís, te felicito. Te deseo éxitos en esta etapa bloggera
ResponderEliminarCariños
Adrián , muchas gracias.
EliminarUn abrazo
Magdalena
Magdalena: sabía de tus condiciones artísticas que tuve el placer (más de una vez) de admirar... pero ni sospechaba que escribías tan bien!! Realmente me gustó muchísimo tu estilo amiga! Muchas pero muchas felicitaciones por esta iniciativa. Beso grande y muy buen 2012
ResponderEliminarHoracio Iannella
Horacio querido, tampoco yo lo sospechaba...Lo bueno es que uno decide reírse de sí mismo.
EliminarUn abrazo y muy buen año.
Magdalena
Me has hecho sonreir... y mira que la história no es para que lo haga, porque es una realidad para muchas mujeres, pero le dás un toque irónico, te expresas muy bien. Continúa!! Un abrazo.
ResponderEliminarNúria, la realidad es que "vamos cumpliendo años" mujeres y hombres.Atesorando experiencias.
EliminarMuchas gracias y trataré de continuar.
Un abrazo
Magdalena
excelente...es cierto, el tema es (creo) serio para las mujeres
ResponderEliminarpero está relatado en forma impecable y sobre todo me ha hecho reir ...felicitaciones!
Mi querido Anónimo, este es un tema "serio" e inevitable para mujeres y hombres.
EliminarLo bueno es que te hayas reído.
Muchas gracias.
Cariños
Magdalena
Una reflexion original sobre el dificil aprendizaje de la edad.
ResponderEliminarSin embargo me atrevo a sospechar que la fuga inevitable de las
hormonas, abre la posibilidad de despertar nuevas sensibilidades
para incursionar en territorios que antes nos eran ignotos.
Felicitaciones!
Anónimo querido:
Eliminarsí que es difícil aprender y aceptar el paso del tiempo, sobre todo en un mundo de "eterna juventud". Coincido contigo que "la fuga hormonal " (licencia poética...), es una nueva puerta que se abre y hay que animarse a transitarla desde el niño que llevamos dentro. Muchas gracias
Cariños
Magdalena
La verdad que te pasaste MArilu, es la verdad todo lo que decis . saludos. Ah no te olvides de los 40 años
ResponderEliminarSusana, gracias por tu comentario. No me olvido de los 40 años. Ya llegarán.
ResponderEliminarUn abrazo
Magdalena