lunes, 16 de enero de 2012

En lo mejor de mi vida


Mis hormonas decidieron abandonarme en lo mejor de mi vida, no solo dejándome el alma herida y espinas en el corazón (como el tango) sino, también  abriéndole la puerta, sin admisiones, a  innumerables síntomas de futuras catástrofes físicas .
Mi historia  es similar a la de muchas mujeres, a diferencia que mi mente de “niña” inquieta y desbordante de vitalidad me lleva a aceptar poco, resignarme nada y curiosear siempre, motivo suficiente para toparme  personas y ambientes insospechados.

Mi abuela me decía :“Siempre hay algo nuevo bajo el puente “ .
 Soy  de  esas plantas crecidas con todo tipo de abono , hasta los deshechos nutrieron mi persona llevándome a ser simplemente diferente.

Nací en  la segunda mitad del siglo XX.
Sobreviví a los vaivenes de la humanidad, del capitalismo, de la globalización, de un mundo que pasó de la utopía sesentista a genocidios de todo tipo ,en nombre de la paz. Y aquí estoy ,“ en lo mejor de mi vida” despidiendo  a mis hormonas, agradeciéndoles sus buenos servicios en un póstumo homenaje.

Nos conocimos hace cincuenta y tantos años.
Compañeras inseparables en mi sano crecimiento, sin anomalías mediante.
Prolijas, cumplidoras, ordenadas, maravillosas.
Supe de ellas con la primera menarca , cuando mi madre enumeró los peligros que asechaban a esa actividad hormonal :
-No tener contacto con varón alguno. Ni siquiera tocarlos  so peligro de embarazo y pérdida de la tan valorada virginidad.
-No bañarme porque se “cortaba”( ¿cómo la mayonesa…?)
-No exponerme al sol porque subía la sangre a la cabeza y el peligro era mortal.
-No hacer actividad física, no…no…no…
Tantas advertencias apocalípticas en mi adolescencia me llevaron a pensar porqué las hormonas me obligaban a mestruar , si era casi  como  hoy ir de vacaciones a Bagdad.
Sorteando todos esos posibles males, ellas comenzaron a hacerse sentir  ante el enamoramiento con el sexo opuesto.
 Entonces ,fue que cobró protagonismo el himen sano, trofeo de la virginidad, orgullo y diferenciación de “buenas chicas”…
Debí reprimir su normal actividad cuando aleteaban como mariposas mis instintos.¡Pobres hormonas!  También adolescían de juventud.
Cuando finalmente las liberé, pronto contraje enlace como correspondía a mis tiempos.
Ellas acompañaron la vida : tres bellos embarazos y dos tetas nutricias desbordantes .
Fueron mis aliadas desde el anonimato sin ocasionarme  problema alguno ,pese a no  tenerlas nunca en cuenta, hicieron su trabajo a la perfección.
 Pero de pronto, bueno…no tan de pronto ,casi medio siglo después, deciden partir sin previo aviso. ¡Abandonarme! Evento que no estaba en mis planes, solo en los libros.
No sé muy bien cuándo comenzó. Quizá hace unos añitos cuando mi ánimo bajaba y subía a modo de montaña rusa del primer mundo.
 Cuando algunos dolores articulares me llevaron a sesiones de kinesiología.
Quizá cuando de ser un esbelto spaghetti , mi figura se transformó en un mostachol escala  humana o cuando por las noches despertaba con los ojos como el dos de oro sin poder retomar el sueño.
Quizá cuando…quién sabe cuando.
Ahora , se hicieron escuchar  a modo de protesta piquetera de este Bs As del siglo XXI, obligándome a realizar “un tours médico” sin descanso.
Finalmente uno de los  diversos especialistas dijo: “veamos el nivel hormonal”.
¡Cuánto me alegré y distendí al saber que dicho análisis había dado para el carajo!.
 La liebre de mis males había saltado finalmente  : las hormonas declararon Menopausia.
Corrí a mi analista, que a esta altura del tours , ya no sabía que diablos somatizaba y le dije alegre y aliviada:
                          -¡Son las hormonas!-
Luego de relajarse porque su paciente no ponía la “locura” en el cuerpo sino que se debía a un proceso biológico normal me dijo:
 “_Hay un libro muy bueno sobre menopausia escrito por la Dra….._”

Entré y salí de las librerías sin más respuesta que : -está agotado-.
Finalmente dí con un único ejemplar remanente después de caminar sin descanso bajo el sol del verano porteño.
Esperé que lo trajeran como si fuera  cuestión de vida o muerte.
Un libro de tapa dura, papel ilustración, edición de lujo, buenas fotos de colores saturados, cocido y a solo  ocho pesos, un verdadero regalo. Pagué y salí de allí como si hubiese descubierto América quinientos años después.
 Sin esperar llegar a casa , lo abrí en el colectivo.
 En la tapa la foto de la autora, una Dra.  que por sus facciones ya era menopáusica  en  1998, fecha de edición. Sonreía y lucía  una cirugía facial que transformaba sus rasgos de origen inglés en nipona, pero se la veía feliz y agradecida por la compra de otro ejemplar.
En lo mejor de mi vida llega esta interesante bibliografía sugerida por el máximo referente masculino que concentra a todos los hombres de la vida de una mujer en uno: el terapeuta.
¡¿Cómo no leerlo?!

Página 46 : un gráfico con una” imagen femenina de la que salen flechitas azules ¡de todas partes del cuerpo!  indicando el conjunto de síntomas de la menopausia”.
 ¡ Apocalíptico  !

Página 56 : la foto de una mujer menopáusica desnuda, diciendo que “pese a los cambios físicos hay estímulos sexuales, acompañado con una lista de molestias en el coito”
 ( no anexa nómina de voluntarios maduros…)

Página 181: Sexualidad. Una vida de satisfacción. Tratamientos naturales para la salud vaginal: “Aplicación local de un yogut durante no menos de dos horas con un tampón de retención. Previene las infecciones (Lacto-bacillus acidohilus, bacteria viva).”
No aclara si debe ser entero o descremado, con frutas, cereales o sin ellos, en envase de plástico o de vidrio…

Seguí y seguí leyendo. Mirándo esas interesantes fotos de huesos con osteoporosis semejantes a una pintura abstracta , fibromas uterinos, cánceres de cuantas partes uno desee, etc, etc hasta dar con un capítulo  llamado : “Actitudes Positivas: alimentos y nutrientes saludables”¡ Qué alivio, algo bueno pasa !
Entre  tanta tragedia cerraba el libro y me encontraba nuevamente a la Dra. mirándome con ojos de sorpresa congelados  y su cabello prolijamente peinado.
Fue entonces que decidí enviarle un e-mail a mi “brillante terapeuta”:

“Querido terapeuta:
                              conseguí el libro que me recomendaste, luego de una búsqueda obsesiva. Lo leí. ¿ Me suicido con él a mi lado o lo regalo antes a alguna amiga menopáusica?
He llegado a la conclusión que  la menopausia  es un sismo intensidad  nueve de la escala Mercalli y que si sobrevivo a ella seré una diosa pero…vieja!!!!!!”

Respuesta:

“Querida paciente :
  los dioses no envejecemos. Ánimo y adelante.
Un cariño .
Tu terapeuta”


                                                                                          María Magdalena Andaloro
                                                                                                                                       Marzo 2005
                                                                                  (“ Los dioses no envejecemos”, solo cumplimos años…)
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

12 comentarios:

  1. Pasé por la invitación y me gustó como escribís, te felicito. Te deseo éxitos en esta etapa bloggera
    Cariños

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  2. Magdalena: sabía de tus condiciones artísticas que tuve el placer (más de una vez) de admirar... pero ni sospechaba que escribías tan bien!! Realmente me gustó muchísimo tu estilo amiga! Muchas pero muchas felicitaciones por esta iniciativa. Beso grande y muy buen 2012
    Horacio Iannella

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    1. Horacio querido, tampoco yo lo sospechaba...Lo bueno es que uno decide reírse de sí mismo.
      Un abrazo y muy buen año.
      Magdalena

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  3. Me has hecho sonreir... y mira que la história no es para que lo haga, porque es una realidad para muchas mujeres, pero le dás un toque irónico, te expresas muy bien. Continúa!! Un abrazo.

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    1. Núria, la realidad es que "vamos cumpliendo años" mujeres y hombres.Atesorando experiencias.
      Muchas gracias y trataré de continuar.
      Un abrazo
      Magdalena

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  4. excelente...es cierto, el tema es (creo) serio para las mujeres
    pero está relatado en forma impecable y sobre todo me ha hecho reir ...felicitaciones!

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    1. Mi querido Anónimo, este es un tema "serio" e inevitable para mujeres y hombres.
      Lo bueno es que te hayas reído.
      Muchas gracias.
      Cariños
      Magdalena

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  5. Una reflexion original sobre el dificil aprendizaje de la edad.
    Sin embargo me atrevo a sospechar que la fuga inevitable de las
    hormonas, abre la posibilidad de despertar nuevas sensibilidades
    para incursionar en territorios que antes nos eran ignotos.
    Felicitaciones!

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    1. Anónimo querido:
      sí que es difícil aprender y aceptar el paso del tiempo, sobre todo en un mundo de "eterna juventud". Coincido contigo que "la fuga hormonal " (licencia poética...), es una nueva puerta que se abre y hay que animarse a transitarla desde el niño que llevamos dentro. Muchas gracias
      Cariños
      Magdalena

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  6. La verdad que te pasaste MArilu, es la verdad todo lo que decis . saludos. Ah no te olvides de los 40 años

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  7. Susana, gracias por tu comentario. No me olvido de los 40 años. Ya llegarán.
    Un abrazo
    Magdalena

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