domingo, 15 de diciembre de 2013

Balance 2013

Bueno, bueno…¡qué título!,  la contabilidad no es de mi agrado. No encontré mejor terminología  para expresar sentimientos que  indefectiblemente vienen a mí de este 2013 y que en breve sera 2014.
Ni se termina, ni se va, ninguna fantasía mágica nos cambia el devenir cotidiano de la vida de 31 a 1°.
Un año finaliza, la última hoja del almanaque cae y como  cuaderno nuevo, otro calendario nos viene al encuentro .

 Me pregunté qué podría contabilizar en el “Balance” , diferentes a aquello que nos duele,  que nos alegra, que nos pasa a muchos y no encontré mejor expresado que la Introducción de “Damián” del escritor alemán Hermann Hesse ( año 1925). La misma que al leerla me hace sentir  que
”Mi historia no es agradable, no es dulce y armoniosa como las historias inventadas. Tiene un sabor a disparate  y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren seguir engañándose a sí mismos….”H :Hesse.

Comparto textual :

“ Quería tan solo intentar vivir lo que tendía a brotar espontáneamente de mí.
¿Por qué habría de serme tan difícil?”
                     
                                                                Introducción

Para contar mi historia tengo que empezar muy atrás. Si fuera posible, tendría que remontarme más, hasta los primeros años de mi infancia e incluso hasta la lejanía de mi procedencia.
Los poetas, cuando escriben novelas, acostumbran a actuar como si fueran Dios y pudieran dominar  totalmente cualquier historia humana, comprendiéndola y exponiéndola como si  Dios se la contase a sí mismo, sin velos, esencial en todo momento. Yo no soy capaz de hacerlo, como tampoco los poetas lo son. Sin embargo, mi historia me importa más que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia, y además es la historia  de un hombre: no la de un ser inventado, posible, ideal o no existente, sino la de un hombre real, único, vivo. Lo que significa un ser vivo, se sabe hoy menos que nunca, y por eso se destruye  a montones de seres humanos, cada uno de los cuales es creación valiosa y única de la naturaleza. Sino fuéramos seres únicos, sería fácil hacernos desaparecer del mundo con la bala de fusil, y entonces no tendría sentido contar historias. Pero cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de toda atención. En cada uno se ha encarnado el espíritu, en cada uno sufre la criatura, en cada uno es crucificado un salvador.
Pocos saben hoy qué es el hombre. Muchos lo presienten y por ello mueren más tranquilos, como yo moriré cuando haya terminado de escribir esta historia.
No puedo adjudicarme el título de sabio. He sido un hombre que busca y aún lo sigo siendo; pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino que comienzo a escuchar las enseñanzas que me comunica mi sangre.
Mi historia no es agradable, no es dulce y armoniosa como las historias inventadas. Tiene un sabor a disparate  y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren seguir engañándose a sí mismos.
La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin, los restos de su nacimiento, viscosidades y cáscaras de un mundo primario.
Unos no llegan nunca a ser hombres; se quedan en rana, lagartija u hormiga. Otros son mitad hombre y mitad pez. Pero todos son una proyección de la naturaleza hacia el hombre. Todos tenemos en común nuestros  orígenes, nuestras madres; todos procedemos del mismo abismo; pero cada uno tiende a su propia meta, como un intento y una proyección desde las profundidades.
Podemos entendernos los unos a los otros: pero interpretar es algo que solo puede hacer cada uno consigo mismo. “


Buen cambio de almanaque y a seguir en el  sendero.
Magdalena
Diciembre 2013

2 comentarios:

  1. Me encantó. Hesse un clásico siempre vigente. Buen año para vos Magda y gracias.
    Ana

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  2. Hace ya mucho tiempo de la última vez que leí a Hermann Hesse. Fue parte de mi literatura de juventud. Hoy lo leí con los
    ojos de un veterano. Una curiosa desemejanza entre ambas visiones. Gracias por ello. O.

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