Cuando logré liberarme de esos años de
cautiverio psicológico y salir al mundo de la carne, dejando las prácticas
Freudianas de lado, quería encontrar “un amor” real, posible, un hombre que me
ame y amar…
Asesorada por mi amiga compré el
periódico. Abrí en el rubro Personas
Buscadas.
“Busco Sra . culta.40/50 años. Fines
serios. Teléfono …”
Subrayé prolijamente el aviso con resaltador fosforescente y me dije :
"tenés que sacarte de la cabeza al psiquiatra, ese amor platónico, de elevadas cuotas mensuales”.
"tenés que sacarte de la cabeza al psiquiatra, ese amor platónico, de elevadas cuotas mensuales”.
Recordé
una vez más los dichos de mi abuela :” un hombre se olvida con otro hombre”.
Decidí llamar, quizá este sea carnal y no
tan costoso.
-Hola…llamo por el aviso…-
-Sí , soy yo…-(silencio… )
-¿Cuál es tu nombre?-
-Pe…Pedro.- (tardó en contestar, vaciló) -¿Y
el tuyo?-
-María-
Pedro y María del Viejo Testamento
versión tercer milenio .
-¿A qué te dedicas?- pregunté súbitamente.
-Estudio historia y viví algunos años en
Europa-
Este ejemplar “encontrado” me estaba
resultando interesante, sobre todo si se podía conversar de algo más que no
fuesen los conflictos de mi infancia, las transferencias psicológicas, etc, etc,etc.
-¿En que Universidad estudiaste?-
Demoró en contestar y su respuesta fue
vacilante.
“-…en…la de curas.”- (¡Mi Dios!)
-¿En qué países viviste en Europa?- (nada
que envidiarle a un interrogatorio policial).
Volvió a dudar
”-:.. en Italia:”-
¡Maravilloso! Tendríamos para hablar.
-En Roma ,¿fuiste a ver las azaleas de
Plaza de España? A mí me apasionan-
(como si Italia , se circunscribiese a
unas cuantas macetas con azaleas en esas escalinatas gastadas).
_No. Me dediqué a estudiar.-
¡Cuatro años en Roma estudiando! ¿¡Qué!?
¿¡Qué estudió “problemas subterráneos”!?¿ ¡De topo!’ … me resultó un poco extraño.
Propuso encontrarnos para conocernos y
tomar un café.
No fue fácil arreglar el encuentro. Le sugerí una confitería cercana a su domicilio, a modo de no perderse. La misma
que frecuento con mi amiga para dirimir las penas del corazón.
El tal Pedro (bíblico) preguntó cómo nos
reconoceríamos, inmediatamente agrego:
_Vestiré una camisa blanca y llevaré dos
libros en la mano, soy de tez blanca y feo_
Mal comienzo…me gustan los morochos de
tez aceituna, altos ,bellos, como los galanes hispanos.
-¿Y vos cómo irás vestida?-preguntó tímidamente.
Nunca sé que me pondré hasta que las
agujas del reloj me intiman
a dejar de probarme cuanta combinación
sea posible para disimular rollos, celulitis, y demás yerbas de la ley de gravedad..
-No lo sé. Te reconoceré.-
(esta seguridad en mi sexto sentido…o en
sus “dos”libros )
En dos horas y media se producirá este
“romántico encuentro”..Pero…¿qué
espécimen humano es aquel que no vió Plaza de España ?…¿Es o fue seminarista?
¡Qué imaginación la mía! Bueno…como Imanol Arias en la película Camila
.
El calor ascendía a 32° grados. Me estaba
arrepintiendo de querer salir del tratado de Freud en pleno verano porteño a
las tres de la tarde.
Llegué al lugar indicado, caminé por la vereda mirando de
reojos la vidriera.
¡ Era él !
No tenía duda alguna, cara redondita, tez
blanquísima (color subterráneo). Camisa
blanca de mangas cortas. Y sobre la mesa ¡tres libros! sujetándose con sus dos tensas manecitas , sin
soltarlos .
Pasé con actitud distraída, pero me miró y entré. Fui directo a su mesa y le dije con
seguridad espartana:
-“Vos sos Pedro”-.
-…S..s…sí..-
Soltó los libros , me tendió su mano de
muñeca de trapo para saludarme, enredándose con la silla .
Me senté frente a él.(extraño ejemplar
ante mis ojos, quizá él pensaría lo mismo de mí )
-“¿Qué tomás?-“preguntó .
-“ Un café cortado-“(esta manía de no
ocasionar gastos)
Se mostraba, torpe inseguro, temeroso,
inexperto .
No lo sentía un ser normal…(como si yo lo fuera.)
Rompí el silencio y comencé la
conversación .
Historia del Arte, Renacimiento, Italia .
Él
respondía pausadamente , mirando la mesa.
Mentalmente recorría mis conocimientos “de feria” sobre patologías, pensaba en el seminarista, en Plaza de España, en su sexualidad.
Mentalmente recorría mis conocimientos “de feria” sobre patologías, pensaba en el seminarista, en Plaza de España, en su sexualidad.
¿En que lío me había metido?
Tanto Romeo y Julieta, Cenicienta y el príncipe que la despierta,
tanto Corín Tellado y tardes de telenovela
junto a mi madre , me habían llevado a esta búsqueda del Príncipe Azul…o al menos desteñido.
-“¿Tienes familia, hermanos?.-“pregunté.
Dudó .Tardó en responder.
-No-
Sus respuestas eran vacilantes, dudosas,
cambiando el gesto en su rostro, tartamudeando y hasta trasluciendo un cierto temor.
Respondí a todas sus preguntas.
Mi
intuición pocas veces me falla. ¿ Por qué me empecino en ponerla a prueba
constantemente…?
Seguramente se sintió más confiado y se
lanzó a contarme su vida.
Desde los ocho años padece de traumas
familiares. Está en tratamiento todavía,
con la misma psiquiatra, hoy de ochenta años…(Me remitiré a no abrir paréntesis
y menos opinión anexa alguna.) Lo internó dos veces .
No pregunté, solo escuché a este
personaje kafkiano continuar con su
relato mientras la piel de sus mejillas
se enrojecía, presionándola en círculo con el dedo índice.
Sacó dos pañuelos de tela, para
secar el sudor que brotaba de sus poros
y se deslizaba por su cara como gotas de
lluvia en un vidrio.
Yo no salía del estado de schok, solo
pretendía olvidar” mi amor freudiano”.Cuando imprevistamente pregunté:
-¿”Fuiste seminarista?-“
Su adrenalina tuvo que haberse alterado
bruscamente .Su rostro se tensó. Un silencio de ultratumba reinó en el ambiente
y tartamudeando respondió:
-“N..n..no. Soy sacerdote no consagrado.
Vivo en una escuela de curas. Pasé la vida obedeciendo y haciendo lo que los
demás querían.-“
A partir de entonces bajó su tono de voz.
Paralizada por lo que terminaba de
escuchar, intenté seguir la historia lo más atenta posible.
Era un prisionero de una soledad sin
límites.
Sentí pena y con la fuerza que me
caracteriza para la tragedia , la de mis
genes , traté de alentarlo. Estaba más
loco que un plumero.
Mi intuición había sido certera, la realidad superaba cualquier ficción posible y el “privilegio innato”de atraer especimenes extraños me sorprendía una vez más.
Mi intuición había sido certera, la realidad superaba cualquier ficción posible y el “privilegio innato”de atraer especimenes extraños me sorprendía una vez más.
A las dos horas de charla “terapéutica”(para
él), le informé que esta “sesión” había concluído , confesándome que su nombre
verdadero no era Pedro sino Francisco,
tenía dos hermanas y una madre (¡No podía ser de otra manera!).
Hablaba cada vez más bajo y yo estiraba
el tronco acercando mi oreja a la mesa, a modo de saber qué responder.
Dijo tener más secretos para
contarme la próxima . Continuaba su
monólogo sin poder parar .
A esta altura, no sabía si era Pedro o
Francisco, si me encontraba en los comienzos del Cristianismo o en la Edad Media , si era un
hombre o un “padre”,si estaba en un bar o en una sacristía.
¡Qué locura!
Logré partir . Me juré no desear hombre
alguno.
Aunque (como Pedro o Francisco)también tengo una madre y dos hermanas, y mi estado mental normal se asemeja efectivamente al de un plumero, he leído con el mayor agrado la crónica de este breve desencuentro. ¡Felicitaciones!
ResponderEliminarEstimado Anónimo,
ResponderEliminarcualquier similitud de estos personajes con la realidad es puramente casual.Son producto de mi imaginación...que efectivamente asemeja a la de un plumero. Muchas gracias. Un abrazo.
Magdalena: ya no me sorprende tu prosa, es muy buena. Se deja leer tan pero tan fácilmente que para el que lo lee pareciera que escribir tan bien es sencillo. Me recuerda a un actor que al terminar su obra un admirador le dijo: que buena su actuaciòn... parece tan sencilla, tan natural... a lo que el actor le respondiò: si... saliò naturalmente... sòlo la ensallamos ocho meses... Te felicito nuevamente Magadalena y a seguir compartiendo tu trabajo!!! Cariños Horacio Iannella
ResponderEliminarQuerido Horacio,
Eliminargracias por tu valioso comentario.
Un abrazo
Magdalena
QUERIDA MAGDA: ME INTERNASTE EN TU RELATO Y ME SENTÍ TAN IDENTIFICADA..... TU PODER DE SÍNTESIS, CONDIMENTADO CON EXACTOS DETALLES, LOS SENTIMIENTOS ENCONTRADOS, LO TRAGICÓMICO DEL "DES-ENCUENTRO"..QUÉ NARRADORA!!!!!!!!. BRAVO!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarEstimado Anónimo,
Eliminarme alegra que disfrutaste del relato.
Muchas gracias.
Un abrazo
Magdalena