Llegué ayer. El buen tiempo me acompaña.
Sobrevolar Paris de noche es una fiesta
para los sentidos.
El descenso había comenzado, la noche
oscura y cerrada se extendía sin horizonte.
Algunos caseríos iluminados semejaban luciérnagas en su inmensidad.
De pronto … todo luz. Destellando como un enorme cofre de joyas doradas y perlas
blancas.
¡ Impactante!
¡¡¡Paris, Paris !!!
Mis amigos me imaginan recorriendo sus calles y en el Folies Bergere
con un vestido negro escotado , tajos en
sus costados , tacones aguja, una boa de plumas girando alrededor de mi
cuello,y bebiendo champagna en un
descapotable con Richard Gere …
¡¡¡Paris, Paris!!!
¡Primer mundo!. ¡Ciudad luz!
Estoy en un pequeñísimo pueblo a 30 kilómetros del
centro de París. No he visto deambular humano alguno.
Es la última casa de una callecita
angosta sin salida.
Su fachada del siglo XVIII y en su
interior modernos ambientes con
sofisticados artefactos de última generación.
Una disonante bocina se escucha con
insistencia a las siete de la mañana.
El panadero anuncia su llegada.
Ella corre a comprar el pan .
El día ha comenzado .
Bajo por la estrecha escalera caracol , acompasan mis
pasos el crujir de su madera.
La mesa está servida. Me siento.
Biyú , se refriega en mis piernas, la
alejo disimuladamente…
Maulla pero se va.
Unto una tostada y Robespierre salta certeramente sobre la mesa.
Ella le dice: - "Robespierre , sobre
la mesa no".-
(como si algún gato acatase órdenes)
Antoinette
con sus patas sobre mi falda , llora, llora… ¡quiere mi tostada!
Permanece
a mi lado chumbando como peluche a pilas.
El niño ha despertado. Ella baja con él, le ofrece “todo” y algo más para "criarlo sano ".
No se sabe qué desea…veo pasar trozos de
tostadas, mermelada, jugo , biberón ….
El infante, aún no satisfecho, emite agudos gritos entrecerrando sus ojitos ,
intentando “exprimir ”una lágrima .
La situación está bajo su control.
No
opino, no… nada.
Rutina diaria hasta pasada la media
mañana.
¡¡¡Paris, Paris!!!
¡Siete días en Paris!
Paseamos por los alrededores.
Le pregunta al niño:_ “¿tienes hambre?”_
Responde palabras indescifrables y su
madre dictamina :
_“vamos a almorzar ”._
La teoría de “no traumar a los niños”
continúa dentro del restaurante.
No opino. Solo veo esfumarse los días y mis deseos de conocer París.
Dos días antes de mi partida Ella me dice:
_ “Mañana y pasado te hago el City Tours
por Paris. Iremos sin el auto"_
_ "Bueno "_ respondo resignada.
Primer día del City Tours:
Elementos a cargar, reemplazando el baúl del
auto :
1-Un
carrito plegable, con enormes ruedas tipo camioneta 4 x 4 de nuevo rico argentino .
2-Un bolso por si se mea, por si tiene
sed, por si tiene hambre, por si...por si…
En la estación de trenes el andén está
cruzando las vías.
No hay escalera mecánica…
Me ofrece al niño .Él quiere con Ella .
Cargo el carro 4X4, el bolso de los
"deseos", mi bolso, bajar y subir dos escaleras y al tren que viene
lleno.
Luego el Metro de escaleras interminables, la calefacción insoportable
y una multitud de gente desplazándose.
Un viaje interminable.
Al salir a la superficie ,me engancho en el molinete del ticket. La puerta rebota
sobre mi en cada intento de avanzar. Alguien interviene liberándome de esa
maraña.
¡¡¡¡PARIS!!!!, ¡¡¡¡PARIS!!!!
Ubicado al niño en el” 4x4” , la pregunta
no se hace esperar:
_¿"Tienes
hambre?"_
Misma respuesta incomprensible , igual
proceder :
_”Bueno ya comemos_” Se dirige a un
restaurante…
¡¡Reacciono (finalmente) !!: -“yo
caminaré”-
En en una hora y media finalizaría mi libertad.
Visité
Notre Dame a la velocidad de la luz.
Compartí una baguette, con las palomas sentada en la
plaza .
Al encontrarnos ,propone visitar un
museo.
-“¡¡ No, no, solo quiero ver la torre Eiffel !!”-dije enfáticamente.
Ver la torre “e dopo morir”…
Idéntica ceremonia de regreso.
Al día siguiente debíamos volver pero, yo
había cerrado Paris, al menos en esas condiciones.
Mi avión saldría a la mañana siguiente, caso
contrario, regresaría caminando.
¡¡¡Paris, Paris!!!
Paris me espera, algún día, estoy segura.
No será con los tacones aguja, ni vestido
negro escotado con tajos en sus costados, ni boa de plumas en mi
cuello y mucho menos con Richard Gere en
el descapotable pero… será con alguien
que no tenga un “4X 4” para cargar en el Metro…
María Magdalena Andaloro