viernes, 11 de enero de 2013

Cuando el Chat se asoma


Agotados  algunos intentos de comunicarse con la raza humana, especialmente con esos ejemplares masculinos que uno aspira encontrar y  parecieran haberse extinguido del escenario real, el Chat se asoma en las amplias posibilidades de la vida posmoderna. Alimenta la imaginación de encontrar  al  Cyber príncipe “azul” de nuestros sueños…ahora virtual y de color imprevisible.
Para este intento de conquista  no es necesario bañarse, perfumarse, enfundarse en encajes interiores solo basta encender el aparato, y acompañarse con una taza de café augurándole al trasero buena suerte para resistir horas frente a la pantalla.

Una noche de sábado, aburrida y sin saber qué hacer, luego de pasar  los ochenta y tantos canales de TV, sin detenerme en ninguno, recurrí a la PC decidida a  investigar  esta nueva forma de comunicación “humana” a través del monitor.
Ingresé en un Chat: “Edades 50 a 60 años”, escribí un nombre falso o“nick“.Esperé abriese la sala, albergando expectativas de entablar una charla interesante con gente de mi edad.
No. No fue así. Nadie respondió mi saludo. Esperé y espere, leyendo a toda velocidad las incoherencias que se escribían.
Volví a saludar , con letra mayúscula de imprenta. Alguien respondió:
-Hola CRISTAL( mi nick)-
-Hola , ¿qué tal?-respondí  -
-¿De qué hablan?. Soy nueva en esto.-
No obtuve respuesta. Nuevamente cambié la  letra .
MIAU MIAU respondió:-No te preocupes por entender de qué se habla-

Seguían entrando, saliendo , saludando, contestando. Esa era la comunicación  de 50 a 60 años …superaba al movimiento dadaísta de principios del siglo XX.
Pero como dice Joaquín Sabina: “…esa amante inoportuna que se llama soledad…”Aparece  y no es fácil  convivir con ella.
Seguí “chateando”.
Volví a entrar la noche siguiente .
Una de ellas,  ABEJITA FELIZ (nick) me llama en privado:
-CRISTAL, estoy muy triste le mentí a CÓNDOR OJOS DE VERDES. Le dije que tenía 30 años,  y mis medidas eran 90,60,100 .Insiste en conocerme.-
-¿ Y cuál es el problema ABEJITA FELIZ?-respondí inocentemente.
-Tengo 58 años, peso 80 kilos y siempre  fui una buena persona, no mentí jamás a nadie.-respondió con signos de admiración.
-Pero ABEJITA FELIZ esto es un juego. Todos mienten, no te preocupes. CÓNDOR DE OJOS VERDES tampoco dirá la verdad.-
-No. No CRISTAL, él quiere conocerme y siento culpa por haber mentido.-

¡Mi Dios , en que me había metido! 
Pobre ABEJITA FELIZ se lo había tomado seriamente  y  CÓNDOR DE OJOS VERDES era un pícaro , seducía a todas las  mujeres, las que ante  un nick masculino , atacaban como guerreros vikingos. 
Este  CÓNDOR se había subido a la cima.

Lo llamé en privado. Comencé a dialogar con él usando la técnica opuesta  de ABEJITA FELIZ .
Llegó la pregunta esperada :
  -CRISTAL ¿Cómo sos físicamente?-
-Gorda, fea, con canas y arrugas –respondí no tan alejada de la realidad etaria.
No me creyó . Siguió buscándome y yo respondiendo inteligentemente (¡¡¡¡primera vez!!!!).
Insistía en conocerme y  pasar a buscarme por mi casa en su auto.¡¡Ni loca!! Bueno …ni más loca de lo que estaba para seguir en el chat.
Insistió  sin tregua.
M i curiosidad fue seducida y acepté  conocernos  un sábado por la tarde en una confitería. Esa debilidad femenina…

Tardó en llegar.  Puntos en su contra.
 Me sorprendió leyendo “El extranjero” de Albert Camus cuando vi una silueta inmóvil parada del lado de afuera del ventanal. Levanté la vista  y…¡¡era tarde para huir!!.La tierra tampoco se abriría por lo que recurrí a mi sonrisa de “lady”
Cerré el libro señalando con una servilleta de papel  en la página que  le dispara el tiro al árabe.
 Me dije: - ¡¡ya está!!, relájate.

Frente a mí  un ejemplar  masculino morocho, de estatua mediana en descenso, algunas verrugas en su rostro  color  aceituna. Al sonreír dejaba ver el espacio de un diente faltante a modo de puerta de zaguán.
Cabellos laterales entrecanos remarcaban su rostro que continuaba a modo de autopista cubriendo la pelada.
Vestía remera oscura. Destellaban sobre sus hombros  copos de caspa como  nevada invernal , intercalándose  algún que otro pelo blanco, semejante una pintura abstracta de Kandinsky…
Pantalón azul de jean , de supermercado mayorista oriental y unas zapatillas plateadas  estilo teen agers  internauta.

Comenzó el monólogo . El sonido de su voz ronca , la puerta de zaguán que se dejaba entrever .
Yo sonreía, no se de qué, mientras abanicaba con mi mano sus bocanadas de humo del cigarrillo sobre mi cara.
Pidió al mozo un pebete de jamón y queso. Lo comió mientras seguía haciendo alarde de sus hazañas masculinas y  negocios. Números más números, dólares, pesos, autos, embarcaciones, bienes etc., etc.
Mi sonrisa se había congelado como  rictus perenne. Solo se modificó cuando comparó metafóricamente el tiempo que su hija tarda en gastar dinero, “igual  que lo que dura un pedo en una canasta” (nueva medida de tiempo desconocida por mí) .Frente a mí,  un miembro de la Real Academia Española New Age.

Cuando pude descongelar mi sonrisa y emitir sonido le dije:
-“debo irme, mis hijos y mis sobrinos  me esperan en casa”-
Momento entonces que desplegó  un pañuelo  de tela arrugado de su bolsillo trasero y se sonó la nariz como corneta de carnaval. Agregó inmediatamente :
 -“Te llevo”-.
Deseaba desaparecer, pero  sería peor si me negaba. Solicité me dejase en la panadería a unas cuadras de mi casa.
Subí al auto,  preparado estilo adolescente crónico.
 El trayecto me resultó interminable .
Frente a la panadería, siempre en su lenguaje culto, casi como el poema del Cid me dijo:
“ - yo te quiero voltear pero soy un caballero y no haré lo que vos no quieras. Soy de esos con quien podes dormir en mi casa y no tocarte un pelo.-”

 Automáticamente volvió a mi cara la sonrisa de lady. Estaba impactada.
 Abrí la puerta y me despedí : -“ nos comunicaremos por Chat”-respondí ante su insistencia por mi número telefónico.
Entré en la panadería  casi en estado de shock diciéndole a la empleada no recordar qué venía a comprar, mientras hacía tiempo.
¡Qué locura la mía!
Peor  que la de ABEJITA FELIZ llorando por su CÓNDOR DE OJOS VERDES… si lo viera al galán del chat…
No me cabe dudas soy un radiador de bichos extraños, hasta cibernéticamente.




                                                                                      

miércoles, 2 de enero de 2013

Cuarenta años no es nada…


  

 No era unos de mis mejores períodos, ya saben …las hormonas , la bendita liberación femenina, etc etc.
Entre nostalgias de un tiempo pasado y curiosidad, acepté asistir a la reunión de Ex -alumnas .

Abrí el guardarropas y como deshojando  margaritas di con el  vestido negro, único que resiste aún mis “cambios de crecimiento horizontales”.

Llegué puntual a la cita .
La mayoría de ellas estaban en el salón. Me alegré volverlas a ver,  a quienes logré  reconocer a simple vista.
Compañeras de la Sagradísima Escuela de Monjas ,  40 años después…

Una de ellas me saluda efusivamente repitiendo a viva voz :
-“Guacha estás igual”-
 (Mmm… solo reconocible, me dije a mi misma).
No lograba identificarla. Me hablaba sin signos de puntuación, casi sin respirar. Le respondía pausadamente con monosílabos y conceptos de carácter impersonales sintiéndome  Peter Sellers en el personaje del film  “ Desde el Jardín”.

La  mesa estaba servida , ornamentada con flores frescas de estación. Tentadores manjares ocupaban casi  su totalidad.
A la voz de: “Sírvanse”,  atacaron como termitas, primero de pie y luego sentadas a su alrededor .

La organizadora del reencuentro pidió silencio con voz de Maestra Normal Nacional ( título de egreso) y dijo:
“-Chicas, cada una cuente qué hicieron de sus vidas en estos años...-”
 (mis neuronas que hacían horas extras para este evento, declararon alerta rojo ).
Y al mejor estilo terapia de grupo, bocado mediante, se largó la sobremesa.

La primera que comenzó contó  sus tragedias con lujos de detalles, sin obviar ninguno. 
Realmente ninguno…
¿Será  solo ella? , pensé.
¡Error!,¡Error!,¡Error!.
Con increíble similitud y repetición siguieron las narraciones :
Hijos, nietos, maridos inmejorables , brillantes, exitosos ,enfermedades, etc., etc,etc.
Salvando las distancias y  tragedias: una clonación masiva de La Familia Ingalls,
( serie televisiva de hace un par de años).
La rueda seguía avanzando lentamente. Muy lentamente…

Se avecinaba mi turno. ¡¿Qué contaría?!
Mis tragedias las había reciclado , como decía mi abuela:
 -” archivalas en  el galpón del fondo-”
 (esos galponcitos de chapa de zinc de las casas grandes de barrio, donde iban a parar cuánto objeto podía ser de potencial utilización y otros que esperaban su turno para …quién sabe para qué.)

Mis hijos, emprendieron su vuelo
No pondría sus logros como estandarte en mi vida.
La elección de ser mejores personas no depende de la acumulación de títulos , cuentas bancarias , situaciones materiales, etc., etc.,etc.
Los maridos… el matrimonio. En 40 años  el “color de rosa “ se destiñe un poco…

Siguieron sus relatos personales, tal como nos metieron en la cabeza : “cuanto más sufrimiento mejor ,el cielo será la recompensa…”

Intentaba no escuchar ,imaginándome  en desbordadas bacanales del “infierno”.
Hasta alguien dice : “-¡yo tengo un amante!-”
¡Qué bueno!¿Estaremos por entrar al “infierno”?- pensé -  si el resto de esta catarsis  sigue  así. ¡Me quedo!.

El grupo se rió. Quizá por compromiso. Sin saber qué decir  a esta “anomalía” de quién aburrida de tanto  culebrón, se atrevió a intentar cambiar el clima o…quizá a compartir su realidad.
La risa solo  duró unos minutos , pasando  a la siguiente tragedia…

Estoicamente me quedé hasta el final, preguntándome a mí misma: “- ¿qué hago acá?”-


                                                                                                María Magdalena Andaloro
                                                                                              
                                                                                                               

Dedicado a Graciela Fierro, mi muy querida amiga y compañera de la escuela primaria, secundaria, de la vida; quien partió tempranamente peleandole a la vida su vida misma.
Entre tantos momentos compartidos, nos divertía asistir a estas reuniones de egresadas.
Nos retirábamos antes con alguna excusa “importante” que hábilmente improvisaba , previa mirada cómplice .
Nuestra  velada seguía “arreglando el mundo” y  riéndonos de nosotras mismas.
Nada ha cambiado desde entonces como si las vidas se hubiesen congelado en el discurso sacrificial .
Me faltabas vos.