Agotados
algunos intentos de comunicarse con la raza humana, especialmente con
esos ejemplares masculinos que uno aspira encontrar y parecieran haberse extinguido del escenario
real, el Chat se asoma en las amplias posibilidades de la vida posmoderna. Alimenta
la imaginación de encontrar al Cyber príncipe “azul” de nuestros
sueños…ahora virtual y de color imprevisible.
Para este intento de conquista no es necesario bañarse, perfumarse, enfundarse
en encajes interiores solo basta encender el aparato, y acompañarse con una
taza de café augurándole al trasero buena suerte para resistir horas frente a
la pantalla.
Una noche de sábado, aburrida y sin saber
qué hacer, luego de pasar los ochenta y
tantos canales de TV, sin detenerme en ninguno, recurrí a la PC decidida a investigar
esta nueva forma de comunicación “humana” a través del monitor.
Ingresé en un Chat: “Edades 50 a 60 años”, escribí un
nombre falso o“nick“.Esperé abriese la sala, albergando expectativas de
entablar una charla interesante con gente de mi edad.
No. No fue así. Nadie respondió mi
saludo. Esperé y espere, leyendo a toda velocidad las incoherencias que se
escribían.
Volví a saludar , con letra mayúscula de
imprenta. Alguien respondió:
-Hola CRISTAL( mi nick)-
-Hola , ¿qué tal?-respondí -
-¿De qué hablan?. Soy nueva en esto.-
No obtuve respuesta. Nuevamente cambié
la letra .
MIAU MIAU respondió:-No te preocupes por
entender de qué se habla-
Seguían entrando, saliendo , saludando,
contestando. Esa era la comunicación de 50 a 60 años …superaba al
movimiento dadaísta de principios del siglo XX.
Pero como dice Joaquín Sabina: “…esa
amante inoportuna que se llama soledad…”Aparece
y no es fácil convivir con ella.
Seguí “chateando”.
Volví a entrar la noche siguiente .
Una de ellas, ABEJITA FELIZ (nick) me llama en privado:
-CRISTAL, estoy muy triste le mentí a
CÓNDOR OJOS DE VERDES. Le dije que tenía 30 años,
y mis medidas eran 90,60,100 .Insiste en conocerme.-
-¿ Y cuál es el problema ABEJITA FELIZ?-respondí
inocentemente.
-Tengo 58 años, peso 80 kilos y
siempre fui una buena persona, no mentí
jamás a nadie.-respondió con signos de admiración.
-Pero ABEJITA FELIZ esto es un juego.
Todos mienten, no te preocupes. CÓNDOR DE OJOS VERDES tampoco dirá la verdad.-
-No. No CRISTAL, él quiere conocerme y siento
culpa por haber mentido.-
¡Mi Dios , en que me había metido!
Pobre ABEJITA FELIZ se lo había tomado seriamente y
CÓNDOR DE OJOS VERDES era un pícaro , seducía a todas las mujeres, las que ante un nick masculino , atacaban como guerreros vikingos.
Este CÓNDOR se había subido a la cima.
Lo llamé en privado. Comencé a dialogar
con él usando la técnica opuesta de
ABEJITA FELIZ .
Llegó la pregunta esperada :
Llegó la pregunta esperada :
-CRISTAL ¿Cómo sos físicamente?-
-Gorda, fea, con canas y arrugas
–respondí no tan alejada de la realidad etaria.
No me creyó . Siguió buscándome y yo
respondiendo inteligentemente (¡¡¡¡primera vez!!!!).
Insistía en conocerme y pasar a buscarme por mi casa en su auto.¡¡Ni
loca!! Bueno …ni más loca de lo que estaba para seguir en el chat.
Insistió
sin tregua.
M i curiosidad fue seducida y acepté conocernos un sábado por la tarde en una confitería. Esa
debilidad femenina…
Tardó en llegar. Puntos en su contra.
Me
sorprendió leyendo “El extranjero” de Albert Camus cuando vi una silueta
inmóvil parada del lado de afuera del ventanal. Levanté la vista y…¡¡era tarde para huir!!.La tierra tampoco
se abriría por lo que recurrí a mi sonrisa de “lady”
Cerré el libro señalando con una
servilleta de papel en la página
que le dispara el tiro al árabe.
Me
dije: - ¡¡ya está!!, relájate.
Frente a mí un ejemplar
masculino morocho, de estatua mediana en descenso, algunas verrugas en
su rostro color aceituna. Al sonreír dejaba ver el espacio de
un diente faltante a modo de puerta de zaguán.
Cabellos laterales entrecanos remarcaban
su rostro que continuaba a modo de autopista cubriendo la pelada.
Vestía remera oscura. Destellaban sobre
sus hombros copos de caspa como nevada invernal , intercalándose algún que otro pelo blanco, semejante una
pintura abstracta de Kandinsky…
Pantalón azul de jean , de supermercado
mayorista oriental y unas zapatillas plateadas estilo teen agers internauta.
Comenzó el monólogo . El sonido de su voz
ronca , la puerta de zaguán que se dejaba entrever .
Yo sonreía, no se de qué, mientras
abanicaba con mi mano sus bocanadas de humo del cigarrillo sobre mi cara.
Pidió al mozo un pebete de jamón y queso.
Lo comió mientras seguía haciendo alarde de sus hazañas masculinas y negocios. Números más números, dólares,
pesos, autos, embarcaciones, bienes etc., etc.
Mi sonrisa se había congelado como rictus perenne. Solo se modificó cuando
comparó metafóricamente el tiempo que su hija tarda en gastar dinero, “igual
que lo que dura un pedo en una canasta” (nueva medida de tiempo
desconocida por mí) .Frente a mí, un
miembro de la Real Academia Española New Age.
Cuando pude descongelar mi sonrisa y
emitir sonido le dije:
-“debo irme, mis hijos y mis sobrinos me esperan en casa”-
Momento entonces que desplegó un pañuelo
de tela arrugado de su bolsillo trasero y se sonó la nariz como corneta
de carnaval. Agregó inmediatamente :
-“Te
llevo”-.
Deseaba desaparecer, pero sería peor si me negaba. Solicité me dejase
en la panadería a unas cuadras de mi casa.
Subí al auto, preparado estilo adolescente crónico.
El
trayecto me resultó interminable .
Frente a la panadería, siempre en su
lenguaje culto, casi como el poema del Cid me dijo:
“ - yo te quiero voltear pero soy un
caballero y no haré lo que vos no quieras. Soy de esos con quien podes dormir
en mi casa y no tocarte un pelo.-”
Automáticamente volvió a mi cara la sonrisa de
lady. Estaba impactada.
Abrí
la puerta y me despedí : -“ nos comunicaremos por Chat”-respondí ante su
insistencia por mi número telefónico.
Entré en la panadería casi en estado de shock diciéndole a la
empleada no recordar qué venía a comprar, mientras hacía tiempo.
¡Qué locura la mía!
Peor que la de ABEJITA FELIZ llorando por su CÓNDOR
DE OJOS VERDES… si lo viera al galán del chat…
No me cabe dudas soy un radiador de
bichos extraños, hasta cibernéticamente.